miércoles, 2 de febrero de 2011


Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabés hacia donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento.
A veces hay que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón, “para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña”. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal recodo”, para poder decir “estuve en tal pasión”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahí”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento.
El viento lleva, y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

Un día, mirarás a tu alrededor, y te darás cuenta que tuviste la oportunidad de tenerlo todo, y ahí te darás cuenta, de la banalidad de nuestras decisiones ♥

sábado, 18 de septiembre de 2010

El valor de las palabras


Una palabra puede ser más potente que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha, o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.
Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir hasta que empieza a decirlo. Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza, quieren salir, quieren ser dichas, quieren ser gritadas.
Cuando alguien me discute a full le termino dando la razón. Cuando siento miedo me burlo de los cobardes. Cuando estoy furioso con alguien le dio “nah, está todo bien man”. Para eso sirven las palabras, para ocultar lo que sentís.
Uno cree que las palabras dan respuestas, pero dan algo más poderoso: preguntas.
Decir algo es muy potente, pero más potente aun es no decirlo. Porque el silencio también tiene palabras, pero son palabras guardadas, elegidas, que esperan pacientes el momento de ser reveladas.
A veces solo hace falta abrir la boca para que se desate un huracán.
Pero las palabras cuando llegan te despiertan.
Las palabras pueden distraer, engañar.
Las palabras son pensamientos que se convierten en acción.
Actuar es mi palabra favorita, porque no se dice, se hace.
Las palabras están ahí, vírgenes, listas para ser usadas.
Las palabras provocan, inquietan, movilizan. ¿De quién son las palabras que decimos? ¿A quién pertenecen? ¿A uno, a varios o a todos?
¿De qué sirven las palabras si uno las dice y nadie del otro lado las recibe?
¿Qué valor tiene una palabra si nadie la escucha?
Sin palabras no hay silencios.
Y sin silencios no hay palabras.
Muchas veces no sabemos por que callamos, y muchas más no sabemos por qué hablamos.
Estamos en silencio, guardándonos las palabras hasta que algo, alguien nos hace hablar.
Man, hay tantas palabras.
Y sin embargo muchas veces nos quedamos mudos, sin saber que palabra usar.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero cuando una palabra tiene valor puede contener mil imágenes.
Pero no hay tal crisis, la palabra vale. ¿Acaso hay una expresión que sea más hermosa, llena de sentido y amor que “te doy mi palabra”? Te doy mi palabra es un acto de entrega, de amor, de confianza, es más que una expresión de deseo, es un compromiso de vida, es un acto de fe. Porque cuando todo perdió valor la palabra puede rescatarnos.

Te vi


Vivimos viendo sin ver. ¿Por qué nos cuesta tanto ver de verdad? Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver?
Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo.
Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible.
Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?

lunes, 19 de julio de 2010

Las fotos del futuro

El tiempo se va lentamente… el tiempo se va tan lentamente.
El tiempo se va tan lentamente para los que esperan. ¿Pero se va adonde?¿Qué hará el tiempo con nosotros?¿Que hará con nuestro futuro? ¿El futuro nos traerá amor y felicidad o soledad y tristeza? ¿El futuro nos llevara por un camino o por otro? ¿Nuestra alma logrará salvarse o será corrompida? Luchar por los sueños ¿Tiene sentido? ¿El futuro romperá nuestros sueños como un cristal? ¿El futuro nos cobrará nuestros crímenes o el futuro nos dará la oportunidad de redimirnos? ¿Habrá el merecido final feliz? ¿Habrá desolación y tristeza? ¿Triunfará el bien? ¿Triunfara el mal?
El tiempo se va lentamente… ¿Hacia dónde?
Sacamos fotos para congelar el tiempo, para que no se vaya…pero el tiempo se va lentamente. Nos encantan las fotos, nos encanta el tiempo congelado. A quién no le gustaría una foto del futuro ¿no?
El futuro que imaginamos, nuestros deseos, son ensayos del futuro;nuestros deseos son…fotos del futuro.
A veces el futuro nos hace un guiño, nos deja espiarlo, robarle una foto, como si fuéramos paparazzis del destino. Es más fácil pensar que hay un destino escrito, que simplemente avanzamos hacia nuestro destino, pero el futuro es volátil, una simple decisión, y todo cambia…Un error, un traspié, una acción, una omisión, y las fotos del futuro cambian.
Las fotos del futuro son imprecisas. El pasado no se puede cambiar, el presente esta ocurriendo, pero el futuro…el futuro cambia cada instante.
Queremos correr contra el tiempo, anticiparnos, detenerlo, pero es una perdida de tiempo ¿no?
Lo que hacemos o lo que no hacemos va moldeando el futuro. Un segundo antes y tenés un final feliz; un segundo después y todo cambia.
El futuro es una foto que cambia constantemente. Al futuro no se le puede sacar fotos, porque cambia todo el tiempo. Hoy tiene una cara, mañana otra. Hoy está…y mañana no está.

La risa franca



Solamente vamos a hablar de la risa, es una gran terapia la risa, pero solo vamos a hablar de una risa, la risa franca. Está comprobado científicamente que la risa tiene poderes curativos, puede generar cambios químicos en el organismo, aumenta el sistema inmunológico, se pone en actividad el sistema central y periférico y empieza a activar algunas zonas en el cerebro que están dormidas. Está comprobado que la risa franca, la carcajada, tiene la capacidad de recuperar la salud de nuestros enfermos, puede llegar a curar, libera tensiones, nos relaja, ayuda a expresarnos mejor.
Una sonrisa a tiempo desdramatiza la vida, nos hacemos grandes y perdemos la capacidad de reír, reímos menos y eso nos aleja de los demás, pero si alguien nos sonríe y le devolvemos la sonrisa, esa risa ya nos acerca a algo mal. Los chicos, por ejemplo, se ríen 300 veces al día, en cambio los adultos, como mucho, se ríen 15 veces al día.
El tema es reírse con los otros, no de los otros, la risa burlona saca lo peor de todos. Está comprobado que las personas que se han reído juntas, se sienten mucho más cerca. No necesitamos de algo gracioso para reírnos, la risa franca es contagiosa, no hay que olvidarse de reír, hay que recordar esa risa franca natural como la de los niños. Es risa, nos puede salvar…


Si uno reacciona con enojo, la vida te da enojo. Si te falta amor tenés que dar amor, si te falta ternura tenés que dar ternura.Si alguien te da una bofetada no hay que poner la otra mejilla, hay que hacerle una caricia... esa es la verdad más universal de la vida.
La vida es como un eco, como un espejo, nos devuelve lo que damos.